Reportajes Escritos

De aguas ancestrales a contaminadas:
un llamado por el futuro del río Puyo

 

Por: Andrés Tapia y Brian Garcés
Lanceros Digitales @LancerosDigital – Pakkiru

 


Foto: Karina Chumpi

Las comunidades Kichwas de Pastaza enfrentan la contaminación del río Puyo. Sus aguas son un emblema cultural y fuente de vida. Ahora son amenazadas por el deterioro ambiental y la falta de tratamiento adecuado de residuos.

“El río ha sido para nosotros fuente de vida. En él crecimos, jugamos, pescamos y nos alimentamos”, recuerda Olimpia Vargas, para luego afirmar que: “En él están los espíritus que me han contado mis padres y abuelos, pero la realidad es que ahora está contaminado y muchos de esos seres se han ido”.

Comunera de Unión Base y artesana Kichwa, esta mujer de 68 años siempre ha habitado junto al río Puyo. Desde su adolescencia ha palpado en carne propia la pérdida de la riqueza de la vida acuática del afluente. Esto, debido al proceso contaminante de sus aguas, lo cual no solo ha afectado sus modos de vida, sino que ha impactado en la salud de los habitantes de la zona; además de golpear al turismo, una de sus principales fuentes de ingreso.

Entre 2021 y 2022, los estudios han confirmado la existencia de coliformes fecales y elevados niveles de contaminación fluvial. También, reportes geográficos muestran un cambio del uso del suelo y alteraciones en los ciclos de pluviosidad, que evidencian la pérdida de caudal y cobertura vegetal en el área de contingencia de la cuenca del río.

Ante el acelerado proceso de contaminación, desde 2007, colectivos ambientales de la ciudad del Puyo y la provincia de Pastaza realizan diversas acciones de preservación.. Las actividades han incluido mingas ecológicas, eventos culturales ambientales, incidencia comunicacional y asambleas, así como ordenanzas municipales y hasta una acción de protección.

En 2009, el Municipio del Puyo se hizo eco de la vocería ciudadana, generando una ordenanza ambiental para conservar la cuenca hidrográfica.  Sin embargo, queda mucho por hacer debido al incumplimiento de la normativa.

Tanto los habitantes de las comunidades Kichwas como los especialistas y las propias autoridades municipales coinciden en que hay que proteger a este afluente. Sus testimonios concuerdan con la información que demuestra el deterioro ambiental, lo cual afecta a la población que se asienta en las riberas y depende de estas aguas para su alimentación, esparcimiento y conservación de su cultura. Esto último por la estrecha relación entre la corriente y las creencias espirituales ancestrales.

Este río no solo le da el nombre a la ciudad, representando un símbolo y emblema de orgullo ciudadano, sino que forma parte de la vida de decenas de comunidades que se asientan en las riberas de su cauce y que dependen de él para su alimentación, esparcimiento y el mantenimiento de la cultura, por la estrecha relación entre sus aguas y la espiritualidad del pueblo Kichwa.

 

Comunidades Kichwas,en primera línea frente a  la contaminación

Foto: Lanceros Digitales

El río Puyo es considerado una microcuenca que, en conjunto con otros ríos, conforma una subcuenca que abarca 34 kilómetros desde su naciente en la parroquia Fátima hasta su desembocadura en el río Pastaza, en el sector de Puyupungo de la parroquia Pomona. Atraviesa 18 comunidades pertenecientes a la Comuna San Jacinto. Se estima que su contaminación afecta de manera directa a 11 comunidades y a un 10% de territorio no comunal, el cual cruza por el casco urbano del Puyo en los sectores de Pambay, Obrero, La Isla y El Paico.

Olimpia cuenta que hace más de 30 años comenzaron los problemas. “Había ocasiones en las que se notaba la basura que venía desde la ciudad acarreada por la creciente… No sé si era por desechos de algún hospital, pero se veían hasta jeringas. Esto hacía que muchas veces los niños presenten problemas de salud como ronchas en la piel o malestar estomacal”.

Datos recabados por el Distrito de Salud DS016 de Pastaza reflejan la existencia de enfermedades como parasitosis intestinal en pacientes de la zona de influencia del río Puyo. Si bien no son estudios específicos que confirmen un nexo directo entre la exposición al agua y los malestares, sí evidencian la situación que se vive en torno a la contaminación, lo que no solo termina afectando a la salud, sino que ahuyenta al turismo.

“Con el río sucio cómo vamos a decirles que se bañen nomás a los turistas -reflexiona Olimpia-. A nosotros nos da recelo decirles que se metan en agua no limpia”. Su voz habla desde la experiencia, pues junto a su esposo e hijos han sacado adelante el emprendimiento turístico comunitario Entzaya Jea.

Jorge Flores e Imelda Guatatuca, una pareja de ancianos de Unión Base, también dan cuenta de los cambios negativos en la comunidad. Entre leyendas y creencias míticas, entrecruzan la relación espiritual del río y su gente, y cómo la contaminación ambiental impacta en la cultura Kichwa.

 

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Jorge tiene 82 años y ha vivido toda su vida en Unión Base. Conoce innumerables historias sobre el río Puyo, los seres y espíritus que en él habitan. Entrar en su relato es sumergirse en las épocas en que Severo Vargas poblaba el centro de la ciudad antes de ser desplazado por la colonización, es zambullirse en historias sobre boas y peces gigantes como el Turushuku que abundaban en el cauce hace más de 50 años, es volver en el tiempo e imaginar las épocas de esplendor, abundancia y riqueza de las aguas del río Puyo.

Estas anécdotas no son letra muerta del pasado, son una realidad palpable más aún en nuestros tiempos. Cientos de comuneros de al menos 18 comunidades Kichwas, más la población mestiza, aún siguen bañándose, alimentándose y realizando sus actividades cotidianas a diario en el río. Sin importar las edades, pescan, lavan la ropa, realizan mingas y se recrean en sus aguas, manteniendo el vínculo espiritual con el Yaku como elemento vital de conexión entre el presente y la mitología de sus ancestros.

 

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Edgar Mayancha, dirigente de la comuna ancestral San Jacinto del Pindo de la Tribu Originaria de Puyo; también es un  emprendedor turístico de la comunidad Paz Yaku. Él coincide en que los efectos de la contaminación arriesgan la subsistencia de los ayllus (familias). “De nuestros padres hemos aprendido a proteger la naturaleza y saber que un río contaminado nos afecta no solo a nosotros como Kichwas, sino a toda la población y sobre todo a las futuras generaciones”.

 

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La apuesta comunitaria turística Paz Yaku se ubica en el cerro Jacal Urcu, donde están las fuentes que dan origen a varios ríos de la zona como el Putuimi. Estas aguas también son víctimas de la contaminación, por lo que la llegada de visitantes peligra y las acciones para remediar estos efectos son urgentes.

 

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La contaminación, una realidad comprobada

Las denuncias de las comunidades Kichwa son respaldadas por la ciencia. Investigadores de la Universidad Estatal Amazónica (UEA) iniciaron hace varios años los estudios para contribuir en el cuidado del río. Los datos científicos sustentan con evidencias las afectaciones al ciclo hídrico y a la biodiversidad que comentan Olimpia, Jorge e Imelda.

En 2021, los científicos de la UEA realizaron un estudio sobre la calidad del agua del río Puyo y sus afluentes en 28 puntos de muestreo de la subcuenca. Los resultados demuestran mayores concentraciones de coliformes totales y fecales en las zonas del área urbana, lo que respalda la hipótesis de que la mayoría de aguas residuales se depositan de forma directa en el sistema de alcantarillado y en el cauce principal.

Otra investigación sobre la identificación de bacterias patógenas para el ser humano en el sector del malecón del río Puyo determinó que existe una mayor contaminación por coliformes fecales en la zona urbana. De acuerdo con la norma INEN 1108:2020 deben estar en valores inferiores a 1,1 NMP/100ml para consumo, pero solo en el afluente del estero Citayacu los valores fueron de 108 NMP/100 ml y en el afluente Pambay de 912 NMP/100 ml. Es decir, más del 100% de lo que establece la norma.

En dicho estudio, liderado por el Laboratorio de Biología Molecular del Centro de Biociencias Clonallyx Corporation de Quito, se concluyó que los grupos de bacterias más predominantes fueron del género Coco Gram positivo, Bacillus corto Gram negativo y Estreptococo Gram positivo. Entre las principales bacterias están Escherichia, Enterobacter, Salmonella, Vibrio cholerae, que son causantes de enfermedades como infecciones a la piel, vías urinarias, gastrointestinales y diarreicas. Los autores informaron que la contaminación por coliformes fecales es más alta en el área urbana, la cual está expuesta a una latente proliferación de bacterias patógenas.

Mientras tanto, estudios sobre el paisaje que forman parte del Diagnóstico ambiental integrado de la cuenca del río Puyo -realizados por investigadores de la SENESCYT, Universidad de La Habana y Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Perú) en el 2021-, demostraron que existen unidades de paisaje altamente alteradas, localizadas en áreas que deben tener especial atención, pues corresponden a zonas de montaña con disminución de calidad de agua por la presión de actividades antrópicas.

De igual manera, un reporte del Colectivo Geografía Crítica detectó basura en las orillas, descargas de aguas servidas sin ningún tipo de tratamiento directo al río Puyo, ausencia de sistemas de drenaje con tratamiento de aguas lluvias, infraestructuras de sistemas de drenajes sin utilizar, falta de seguridad en sistemas de drenaje y falta de regulación de las descargas de aguas de las viviendas apostadas a lo largo del curso del río.

Un estudio de evaluación de la presencia de microplásticos en el tramo urbano del río Puyo, realizado por la Universidad Estatal Amazónica, evidenció que la calidad ambiental va de regular a pésima debido a las presiones urbanas, comprometiendo la calidad del agua con valores de nutrientes por encima de la norma ecuatoriana. El informe concluye que hay posibilidades de que los microorganismos pasen a la red trófica de los organismos acuáticos y que en caso de consumo se presenten signos de toxicidad.

No solo los componentes biofísicos están afectados, sino que hay impactos en la fauna. Un estudio sobre el estado de la biodiversidad asociada a la cuenca del río Puyo, ejecutado por una coalición de instituciones -como INABIO-, destacan las afectaciones ecológicas producto de la expansión de la actividad humana, la contaminación y la deforestación. El equipo de expertos realizó una serie de recomendaciones para mitigar estos impactos negativos y evitar un mayor deterioro.

 

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La acción de protección

A la comunidad científica se han sumado distintas voces, desde agrupaciones estudiantiles hasta comunicacionales, para visibilizar las problemáticas y generar incidencia mediática que sensibilice a la población sobre esta situación. Hace nueve años, el colectivo ambiental La Hormiga organizó la primera minga de limpieza del río Puyo, marcando el comienzo de varias acciones para cuidar el río. Esta actividad fue replicada por más colectivos y autoridades en los años subsiguientes.

Añangu Escobar, exalcalde de la ciudad Roberto de la Torre, cuenta que años atrás gestionó un préstamo de 22 millones de dólares para el Plan Maestro de Alcantarillado, con la intención de instalar plantas de tratamiento de aguas residuales y descontaminar los ríos Pindo Grande, Pindo Chico y el río Puyo, sin que la obra llegue a su total concreción.

Edgar Mayancha indica que en abril de este año se realizó una marcha multitudinaria de las comunidades afectadas de la Comuna San Jacinto por la contaminación del río Puyo. La movilización dejó en firme una demanda de acción de protección que contó incluso con la presencia del defensor del Pueblo del Ecuador. El pedido de resguardo incluye no solo al río Puyo, sino al Pindo, Pambay, Pastaza, Putuimi, entre otros. El 31 de marzo de 2023, la Defensoría del Pueblo, delegación Pastaza, inició la investigación defensorial número 2423-2023. Compuesta de 27 cuerpos, la documentación aún no es pública, pero que está próxima a ser presentada, según fuentes a las que acudimos para realizar este reportaje. La demanda tiene como accionantes a la DPE, Comuna San Jacinto y PAKKIRU.



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Los demandantes, que continúan recabando información, han acudido a diversas instituciones para la obtención de más datos que los sustente jurídicamente. Buscan la mayor información posible que contribuya en los resultados de los estudios de la calidad de agua de la microcuenca del río Puyo,  con los informes geográficos y de paisaje y con las investigaciones sobre afectaciones en la salud.

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La institucionalidad hace su aporte

Douglas Guzmán, director de Gestión Ambiental y Riesgos del Municipio de Pastaza, explica que la subcuenca del río Puyo ha sido afectada durante más de 30 años. Al empezar su gestión, el departamento contaba con un presupuesto aproximado de 110.000 dólares anuales que servía para el pago de los técnicos. A la fecha, el valor se ha incrementado a 600.000 dólares, lo que les permite atender de mejor manera los problemas existentes.

Uno de los instrumentos diseñados para orientar la labor actual es el Plan Maestro para el Manejo y la Conservación del Río Puyo, el cual cuenta con directrices técnicas para mitigar los efectos de la contaminación. Esto ha permitido la reforestación de 11 de los 20 kilómetros que corresponden a la municipalidad.

Se espera que, en las próximas semanas, este proceso conduzca a la aprobación de la nueva ordenanza, la cual se encuentra en fase de actualización y cuenta con los insumos técnicos aportados por dicho plan.

“Tenemos el comité encabezado por el señor alcalde y cualquier autoridad que venga de aquí en adelante tiene que sostener este plan de conservación en el cual están los recursos, diseños de plantas de tratamiento que tienen que instalar las viviendas, gasolineras, talleres, mecánicas, lavadoras y que además prohíbe la construcción de infraestructura cerca a la fuente hídrica. Otros nudos críticos son el sector de la Isla donde las posibilidades son la reubicación, y el Paico, lo que nos tomará un poco más de tiempo”, afirma el funcionario.

El plan busca solucionar el problema del alcantarillado para aliviar la situación derivada de las aguas servidas del estero Citayaku. Este es uno de los principales focos de contaminación del río Puyo, así como de otros siete puntos críticos que generan contaminación. De acuerdo con los últimos censos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), la población de Puyo asciende a 80.000 personas.

“Para acelerar el proceso de descontaminación adquirimos 9 bombas de caudal y dos bombas de presión para oxigenar los lugares donde hubo mayor problema de contaminación. Lo importante es buscar soluciones, y una de ellas es la construcción de biodigestores en los diferentes sectores”, añade.

 

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Una tarea de todos

Diversas acciones se emprenden desde la colectividad y la misma institucionalidad para mitigar los impactos negativos de la contaminación del río, que da el nombre a una de las ciudades amazónicas con mayor crecimiento en las últimas décadas, ubicada en el corazón de la Amazonía. Se busca dar soluciones y tomar conciencia desde una vocería e incidencia mediática, pasando por demandas jurídicas hasta actualizaciones de las ordenanzas.

Los habitantes de Unión Base recuerdan con añoranza los tiempos de abundancia pesquera, cuando se podía consumir diariamente sin problemas bocachicos, bagres y carachamas. Todo esto mientras disfrutaban de un río limpio donde revitalizaban la conexión espiritual y cultural entre el yaku (agua) y el runa (ser humano) y su dualidad en los ecosistemas fluviales. Tanto para Olimpia, Imelda y Jorge, los seres tutelares de sabiduría y conocimiento del río se han alejado, ahuyentados por la contaminación y la acelerada expansión urbana. Solo queda fortalecer la conciencia de conservación del río y el amor por su protección en las actuales y futuras generaciones para evitar más deterioro.

Desde el Municipio de Pastaza se señala que las acciones contempladas en el plan se alinean con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030, trazados por los organismos de protección ambiental a nivel mundial. “Es importante reparar en las metas de áreas reforestadas si queremos recuperar las fuentes hídricas, todo lo que va a la ordenanza implica la protección de ojos de agua”, indica Guzmán.

Pese a divergencias, insuficiencia de acciones, apatía ciudadana o dificultades de distinta índole, hay un tema común que nos une a todos: el cuidado del río Puyo es una necesidad urgente. Los efectos del cambio climático, cada vez más evidentes en la Amazonia, remarcan la importancia de que todas las acciones se encaminen para tomar conciencia del problema. Caso contrario, los efectos negativos de la sequías y la acelerada devastación de la cuenca amazónica podrían ser irreversibles.

Soluciones y acciones son dos palabras que las comunidades y organizaciones practican a diario a través del cuidado del territorio comunal. Esto las convierte en verdaderos cinturones de resistencia frente al creciente avance de la expansión urbana en la ciudad de Puyo y la provincia de Pastaza. Por tanto, habrá que aprender más de sus esfuerzos para enfrentar estos desafíos y trabajar en conjunto en las soluciones a corto, mediano y largo plazo. Una acción desarticulada solo nos hará perder más tiempo.

 

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